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Para pensar juntos...: "Lo que cuenta es lo que aprendes después de saber" John Wooden

sábado, 24 de marzo de 2007

Un cuento sufi (algo más sobre Poner Límites...)


Si Ud., como nosotros, trabaja sobre sí, alguna vez debe haber tenido que ponerse límites a sí mismo, ¿verdad? Porque vio que exigía de más a su cuerpo. Porque observó que invadía al otro, sobreprotegiéndole. Porque se pescó a sí mismo siendo demasiado demandante. Porque se cansó de dar de más a quien no le brindaba reciprocidad... Bien: hay personas que no han desarrollado aún esa habilidad madura de ponerse límites a sí mismas. Una Ley de Murphi (todas graciosas, por cierto) señala jocosamente un aspecto de este tema: "Haga dos veces un favor, y se convertirá en su obligación"; (¿le ha sucedido??) Cuando nos encontramos ante tal situación, si es necesario, tenemos que oficiar de "límite ortopédico" para el otro: dado que él mismo no se pone límite para con nosotros, seremos nosotros los responsables de establecer esa frontera. De no hacerlo... estaremos colaborando con el abusador! Justificándole, ejerciendo una seudo-"aceptación incondicional" (en verdad neurótica!) y reiterado un prematuro "perdón" a sus actos de abuso ("perdón" que nacerá de nuestras partes menos sanas, muy distinto del perdón que emerge de elaborar nuestros enojos y dolores, y que nos habilita para ejercer la potestad de que no nos vuelvan a herir en donde nos hirieron). Ambos partícipes vinculares desplegando un acuerdo tácito, altamente disfuncional...

Quizás el otro sea un abusador consumado y tenga mala entraña, de modo que ante el límite que Ud. le ponga reaccionará ofendiéndose, mostrando su cara oculta, y alejándose; bendito sea el repelente del límite entonces! En algunas tierras se dice: "A perro flaco no le faltan pulgas": cuando uno se ve a sí mismo con escaso autoaprecio (como perro flaco...) es usual que "se le prendan", cual pulgas, personas que le chupen la sangre... Pero si el "perro" se fortalece... las pulgas caen por sí mismas! El punto será, si eso nos pasa, mantenernos con esa fortaleza... para no volver a atraer personajes similares que nos manipulen y nos devíen el rumbo. Como dijo Sarmiento, -en ese caso, refiriéndose a los países que se dejan dominar por los gobiernos de otras naciones-: "El asunto no es cambiar de amo. El asunto es dejar de ser perro."

Pero si, en cambio, la persona a quien le ponemos límites tiene buen espíritu, tal vez pueda advertir, de corazón, lo que no alcanzaba a ver como actitud abusiva. Allí vendrá el que se haga cargo puntualmente, que pida disculpas, que se comprometa a no volver a abusar, y, si es necesario, a reparar lo que haya dañado. Cuando somos excesivos, muchas veces lo somos porque no nos damos cuenta. Necesitaremos entonces extrangerizarnos de nosotros mismos: vernos como desde afuera (nuestros hábitos, nuestra modalidad vincular, nuestros errores más propios...). Y, generalmente, cuando VEMOS de verdad, es como si nos quitáramos una venda de los ojos, y nos sorprendiéramos de no haber visto antes... También podemos no darnos cuenta de que estamos siendo abusados: hemos tomado como común lo que es en sí mismo una aberración vincular. Como decía el titular de un artículo sobre violencia doméstica: "Mi marido me pega lo normal". (¡¡ !!)

¿Cómo poner límites? No hay fórmula, claro está. Conversando, escribiendo una carta, dejando de hacer lo que siempre hicimos, iniciando acciones legales, pidiendo como clientes un libro de quejas, o diciendo simplemente NO (con un grito, con una sonrisa, o con la más fina elegancia), comunicando nuevas reglas de juego, o también, inclusive, actuando con humor, ironía y picardía. Aquí va un cuento sufi que nos habla de ese otro modo de poner límites a una situación de maltrato. Como tantas otras historias sufis, el protagonista es Nasrudín: a veces se lo pinta como un sabio, otras como un necio... y quizás como las dos cosas. Aquí lo tenemos como alguien lúcidamente aleccionador. Nos cuenta Idries Shah en su libro "Las ocurrencias del increíble Mulá Nasrudín" (Ed. Paidós):

"Nasrudín fue a una casa de baños turcos. Como estaba pobremente vestido los dependientes le brindaron escasa atención, dándole desdeñosamente sólo un trocito de jabón y una toalla vieja.

Al salir, el Mulá les entregó como propina una valiosa moneda de oro a cada uno. Ni siquiera se había quejado de la atención, de modo que los empleados quedaron perplejos. ¿Podría ser , -se preguntaban-, que de haberlo tratado mejor les hubiera dejado una propina aun mayor?

A la semana siguiente volvió el Mulá. Esta vez, por supuesto, fue atendido como un rey. Después de que lo hubieron masajeado, perfumado y tratado con la mayor deferencia, antes de abandonar la casa de baños el Mulá le entregó a cada servidor la más ínfima moneda de cobre.

´Esto -les dijo- es por la vez pasada. Las monedas de oro fueron por lo de hoy.´ Y se alejó muy dignamente... "

Interesante lección, cierto?

Antes de despedirnos, algo más...

- Hemos subido a nuestro sitio web el texto de la Conferencia Virtual gratuita que compartiéramos el martes pasado con el título "Poner límites: un aprendizaje vincular indispensable". Para bajar ese archivo o leerlo en la web clickear aquí. Podrá encontarlo en el sector llamado "Fogones". (Es el último documento... aunque puede leer los anteriores también!) En el mismo espacio, pero clickeando en la botonera la opción "Módulos", podrá hallar otro archivo sobre el tema de los límites...

- Al clickear aquí encontrará un Foro para expresar su propia experiencia en esta tarea vital del poner límites. También es un espacio oportuno para reflexionar juntos sobre lo que cada uno vio en su propia vida a partir de la conferencia (algunos nos lo han compartido por mail...). Como siempre, será un espacio donde APRENDER TODOS DE TODOS...

Imagen: Antiguo grabado sufi.

domingo, 18 de marzo de 2007

Poner límites: Un acto de Dignidad

Eduardo les habla esta vez: Poner límites cuando resulta necesario, requiere de una extraordinaria lucidez. Y hay muchos modos de hacerlo: cada uno de nosotros necesita hallar en su interior la propia manera de expresarlos. Es curioso: hay una palabra que, en todos los idiomas de este planeta, se caracteriza siempre por ser breve y contundente. Como una flecha disponible en el arco para ser disparada prontamente si así lo decidimos. Esa palabra es, en nuestra lengua, NO. Es así de breve y contundente; quizás, por razones de supervivencia. Supervivencia no sólo de nuestro ser físico, sino, principalmente, de nuestra identidad más esencial. Es rápida de emitir, y fácil de ser comprendida... si se la entona y ejecuta con suficiente claridad, sin dobles mensajes...

Aquí va una historia sobre este tema que escribió Virginia: una anécdota real, que muestra de modo bello y certero un aspecto del aprender a poner límites en el propio estilo, inequívocamente.

"Hace ya varios años, una amiga muy querida migró hacia Alemania. Una mujer peculiarmente sensible, con temperamento artístico expresado de muy diversas formas: poeta, fotógrafa, dibujante, pianista, flautista... Pero su vocación, a la que había dedicado tiempo y esfuerzo en formarse, era la de ser cantante lírica: una soprano de primer nivel. Sin embargo, a pesar de haber participado en grandes óperas de nuestro país, viendo que en Sudamérica le sería muy difícil desplegar su talento, buscó nuevas tierras donde sembrar su simiente...

Ella, delicada y a la vez sencilla, cuando llegó a Alemania y durante algunos años, tuvo que realizar tareas de las más básicas, para sobrevivir, y, entre tanto, buscar cómo darse a conocer como artista.

En esos tiempos iniciales, entonces, uno de sus trabajos fue el de limpiar pisos y baños de algunas tabernas alemanas. No sólo se vio por primera vez enfrentada a la necesidad de ejercer tareas rudas, sino que además, dado que su perfil era de extrema timidez, y su tez cetrina y sus ojos oscuros no se correspondían con el biotipo más común en ese país, tres o cuatro personas que trajaban con ella le trataban con desdén: se reían a sus espaldas, le decían palabras socarronas que ella aún no entendía, le daban órdenes autoritariamente, -a pesar de no tener un rango mayor que el de Ella-... No le permitían almorzar con ellos ni participar de sus conversaciones, de modo que su soledad la rodeaba en todo momento.

Pero un día... un día brotó en su corazón la voz de su Dignidad: algo tenía que hacer para frenar esta injuria. No sólo se sentía insultada en su persona, sino que, de pronto, sintió que Ella era mucho más que Ella: era la encarnación de los discriminados, de los rechazados en distintos ámbitos, en cada lugar del mundo, y por distintas razones (su religión, su color de piel, su país de origen)... Y su Dignidad cobró fuerza para algo que marcaría un antes y un después en su vida.

Como todos los días, comenzó a limpiar el retrete, poniendo vigor a cada uno de sus movimientos, mientras, como siempre, musitaba una melodía en tono apenas perceptible. Y sucedió lo de siempre: los dos hombrotes que lavaban las copas empezaron a reírse entre sí, burlándose de su música murmurada. Sus palabras eran traducibles por "Mírala, quién se creerá que es... Habría que llevarle a una audición... para que limpie con jabón el escenario!". A esas risotadas se sumaron las de dos meseras que recién llegaban a trabajar. Entonces Ella, desde su breve talla, con un movimiento seco y contundente, casi marcial, escurrió el trapo de piso y lo tiró en el sulo, apoyó la escoba en la pared, y, con firme ademán, poniendo las manos sobre su propia cintura, en jarra, hizo un audible silencio, mirando fijamente a los ojos a cada uno de ellos. Sorpendidos por este súbito gesto, todos hicieron, en consonancia, un repentino silencio: las risas se difuminaron en los labios de cada uno. Sólo se escuchaban, lejanos, los sonidos de la calle.

Entonces, Ella, sí, abrió la boca para, por primera vez en su vida, poner un límite. Sus ojos oscuros se habían dorado por un fuego interno innegociable. Sabía muy bien lo que tenía para decir. Pero al abrir su boca, de ella no salieron improperios ni gritos, sino... los más delicados sones de "La Flauta Mágica", de Mozart. En impecable alemán, su registro de soprano inundó la taberna, haciendo reverberar copas y vasos, y produciendo un maravilloso sonrojo en las mejillas de cada uno de sus azorados oyentes: avergonzados, no atinaron más que a quedarse mudos y quietos. Y durante unos diez largos minutos, toda Ella salió desde su pecho: un "BASTA!" tejido con lo más sublime de sus cuerdas vocales. Un "BASTA!" a la vez propio y ajeno, por la Dignidad de sí misma, y por la de todos los oprimidos, los rechazados, los menospreciados, los discriminados...

Cuando concluyó, su mirada triunfal era la que nunca antes había sido: el fulgor del "BASTA!" la había embellecido a tal punto que sus modestas vestimentas se habían convertido en delicadas gasas y sedas... Y su público, -ese público que desde la ignorancia por tantos meses la había minusvaluado- rompió en un sentido aplauso, como si formaran parte de un hechizo que les dejaría en lo hondo una contundente lección de humanidad.

Ella aún no lo sabía, pero su vida interna cambiaría para siempre. No sabía que había abierto, en ese instante, un candado en su voz y dn su corazón: nunca más permitiría, a partir de ese momento, que nadie le tratara con desdén ni mancillara su integridad. Fue como una promesa muda que se hizo a sí misma, casi sin darse cuenta. O, mejor dicho, no una promesa muda, sino una promesa impregnada de música, de Belleza, de Verdad... Hoy canta tangos por todo el mundo. Y, de vez en cuando, "La Flauta Mágica" germina en su voz, para recordarle que Ella... es Ella, más allá de cómo la vean los demás."
Virginia Gawel

En nuestro sitio web podrán hallar otro texto referido a este mismo tema: un material gratuito que hemos diseñado para cada uno de Ustedes. Podrán hallarlo clickeando
aquí, (en la sección llamada "Módulos"; es el documento titulado "Poner límites: Cólera y amabilidad"). Quienes deseen participar de la conferencia virtual gratuita que ofreceremos este martes, 20 de marzo, a las 22 hs. de Argentina, pueden inscribirse clickeando aquí para que les enviemos su clave de acceso. Serán bienvenidos...)

Algo más: al clickear
aquí encontrarán varios Foros de participación, para APRENDER TODOS DE TODOS...

domingo, 11 de marzo de 2007

El suicidio parcial (con cuento de Benedetti)


Ser un humano es difícil: implica, entre muchas otras cosas, interactuar en el mundo con otros humanos. Biológicamente, el humano es un animal gregario. Está en su instinto! Desde allí, a la mayoría de las personas les ATERRA ser exluidas, rechazadas, criticadas... segregadas. Pues, desde el animal gregario que somos, instintivamente sentimos que SER EXCLUIDO es igual a MORIR. Esa equivalencia tiene sentido en la mayoría de las manadas, donde el animal solitario, si es exonerado del conjunto, probablemente no llegue a sobrevivir. Sin embargo, si bien somos animales, PODEMOS SER ALGO MÁS QUE ANIMALES GREGARIOS. El ser humano está habilitado para aprender a ejercer el Arte de la Solitariedad Voluntaria: construir con su estar solo, algo mucho más bello que la simple Soledad del segregado. Y si tiene desarrollada esa habilidad, podrá NO NEGOCIAR el tener que modificar aspectos vitales de su identidad para "encajar". A partir de allí, desarrolla la capacidad para ejercer una solitariedad creativa, CON OPCIÓN A ESTAR ENTRE PARES cuando lo necesite, sin tener que MENTIR Y MENTIRSE PARA SER ACEPTADO.

Pero, vayamos al núcleo de lo que hoy queremos decirte: para adaptarnos, para tener un lugar en el mundo, para ser queridos / respetados / temidos / cuidados... (según el perfil que elijamos mostrar), lo que hacemos es FABRICAR UNA IDENTIDAD: inconscientemente, SELECCIONAMOS UN CONJUNTO DE RASGOS que, por ensayo y error, creemos que serán aquellos que nos permitan ENCAJAR de algún modo en el entorno. Y ELEGIMOS ser. Ser dulces, ser honestos, ser transgresores, ser dictatoriales, estar a la moda, ser vulgares... Sin embargo, esta SELECCIÓN de rasgos que van a constituir nuestra "identidad" ante los demás, sólo puede ser sostenida A EXPENSAS DE QUE MANIATEMOS LOS RASGOS QUE NO CONDICEN CON ÉSOS. Si para adaptarme tengo que ser fuerte y duro, sentiré a mis partes vulnerables como un riesgo para esa identidad que quiero sostener y desde la que me siento seguro. Si para ser querido tengo que ser agradable y complaciente, cercenaré mi capacidad de decir que NO y de poner límites. Y así...

¿Qué habrá sucedido? HABREMOS COMETIDO UN SUICIDIO PARCIAL. Habremos AMPUTADO una parte vital de nuestro psiquismo (sea cual fuere) en pos de PERTENECER A LA MANADA (así sea una manada de dos!). Y, sin esos rasgos de sí, SÓLO SEREMOS NUESTRA MÁSCARA. Nuestra VERDADERA IDENTIDAD habrá quedado desleída, incompleta.

Si la persona trabaja consigo misma, y SE DA CUENTA DE LA TRAMPA, podrá obrar sobre ese mecanismo, y comenzar a HACER RESUCITAR AL PROPIO LÁZARO: "Levántate y anda!". Sólo así se sentirá completa. Sólo así se sabrá auténtica. Y, desde allí, será tal su fuerza que podrá expeler de su vida a aquellos que NO LE ACEPTEN ENTERA, tal como es. Es un largo trabajo. Pero quizás lo más bello que un humano pueda hacer sobre esta Tierra. Sin ello, únicamente encontrará vacío, tristeza: una tristeza que no tiene que ver con el afuera, sino con la sutil añoranza de aquella parte propia que, desde lo hondo, RECLAMA QUE LA RESUCITEMOS. Nos estaremos extrañando a nosotros mismos! De allí tanta tristeza...

Aquí va un cuento del querido uruguayo Mario Benedetti, que tan claramente ha sabido expresarlo en su libro "La muerte y otras sorpresas". Y, si te hace falta, te auto-resucites!

"Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo. El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó, el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañama siguiente, el Otro Yo se habia suicidado. Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le llenó de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando.Y pensar que parecía tan fuerte y saludable». El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo."

Algo más: Al clickear
aquí encontrarás Foros en los que participan personas desde todo el mundo. Uno nuevo está dedicado a este tema. Así, APRENDEMOS TODOS DE TODOS!
Imagen: "Autorretrato", de Mark Castello.

sábado, 3 de marzo de 2007

¿Quisimos nacer? Sobre los valores y el sentirse solos

Cuando una persona sensible y lúcida se decide a vivir en base a valores internos (ser honesto, sincero, justo, solidario..) es posible que le sucedan muchas cosas: que se sienta defraudado por la actitud de otros, que quiera imponer esos valores en su entorno pero no le den espacio, que experimente frustración luego de esforzarse en torno a lo bueno y ver que la desidia, el egoísmo, la destrucción, pueden a veces derrotarle... También quizás le duela verse A SÍ MISMO traicionar sus mejores valores, o, inclusive, percibirse como arrogante ante los demás por ser “el que lucha por el bien”. Y allí viene un trabajo interno de perdonar a los que no ven, perdonarse por no ver... e intentar reparar... y NO DARSE POR VENCIDO.

Rodeado de contra-valores, es posible que uno sienta: “¿Para qué habré nacido?!!”, y apueste a lo que dijo Sófocles: “El mayor premio es no nacer”. Terrible, verdad? Sin embargo, distintas corrientes espirituales dicen que HABER NACIDO ES UN PRIVILEGIO, y que uno DECIDIÓ nacer, QUISO hacerlo, pues esta vida es una Escuela... y en ella uno es alumno, y también enseñante...

Es mucho más fácil si uno no se aísla: si, en el ejercicio de aquello en lo que cree, busca crear lazos con pares afines. Así lo han descripto las Tradiciones de todos los tiempos, proponiendo encuentros comunitarios para aprender todos de todos. Hoy en día, hasta este medio virtual permite esta posibilidad, de algún modo, más allá de las fronteras.

¿Cómo vive cada uno de Ustedes este aspecto de la realidad, vinculada con el PROCURAR EJERCER LOS VALORES DEL SER, día a día, “a pesar de los pesares”? Aquí va un poema, para que les acompañe. (Y más abajo la propuesta de dos Foros para que puedan expresar su sentir.)

POR QUÉ QUISE NACER

Había la insolencia y el desprecio,
el átomo estallado, la matanza,
el hambre repartido entre millones,
la siniestra inquina solapada.
Había la tortura y la violencia,
había la niñez asesinada,
la traición, el cinismo y la mentira,
hollando las simientes que brotaban...

Pero quise nacer, porque sabía
que también está el que enseña y el que sana,
el que cultiva la huerta verdecida,
el que nutre, el que ora y el que canta...
el que promete y cumple, el que acaricia,
el que celebra el sol cada mañana,
el que, en vez de cañones, fragua el bronce
para forjar pacíficas campanas.
Quise nacer para estar entre los simples,
los que creen en la Vida y la resguardan:
esa estirpe singular que, construyendo,
hace que valga la pena la llegada.

Y me sumé a sus trabajos cada día:
regué la huerta, forjé mi campana,
procuré hacer felices a los tristes
y dar cobijo a quien lo necesitaba.
Di mis brazos a la siembra y la vendimia,
canté canciones con los que cantaban,
cambié los paños frescos a las fiebres,
y amé con persistencia apasionada.

Y te encontré: tú que lees estas líneas.
Te encontré, -porque tú también estabas-,
y aunque no nos conocimos, trabajamos
tú y yo juntos, inocentes y entusiastas.
Donde sea que estuvieras laborando,
en cualquier nación, de cualquier raza,
en cualquier tarea que hayas hecho,
juntos bregamos para que el Bien ganara.
Con errores y aciertos, intentamos
sacralizar la faena cotidiana,
para que en medio de tanto apocalipsis
el gozo y la ternura se salvaran.

Por eso yo te amé, querido humano,
aunque no nos conocimos: porque amabas;
porque diste todo lo que tenías
para que la Belleza prosperara.
Porque, en vez de lamentarte de que el mundo
no fuera tal como tú lo esperabas,
remangaste tus brazos vigorosos
y luchaste para que mejorara.
Porque cuidaste a la Naturaleza,
porque amasaste para que el pan se horneara,
porque criaste niños, porque hiciste
alfarería con el barro de las charcas.
Porque, pudiendo muñirte de cañones,
elegiste forjarte una campana
y alentar con su son a los que bregan
por lo más noble de la especie humana.
Porque, quizás, vamos tejiendo redes,
sosteniendo un mundo nuevo con su trama,
y seamos simplemente parturientos
que pujan juntos para que ese mundo nazca.

Ya lo ves: no estás tan solo en la tarea...
Puja conmigo... Ríe, puja y canta...

Virginia Gawel
1999, después de Esalen
(Psicóloga y escritora, co-autora de este Blog, y co-Directora del Centro Transpersonal de Buenos Aires)

Hemos abierto dos Foros: uno relacionado con este tema, titulado “¿Quisimos nacer?”, y otro especialmente dedicado a aquellos adolescentes y jóvenes que quieran hacer oír su voz. Los esperamos! Para participar de los Foros clickear aquí.

Imagen: Martín La Spina, artista plástico argentino contemporáneo. Para conocer su excepcional obra les proponemos visitar su espacio web http://www.martinlaspina.com.ar

domingo, 25 de febrero de 2007

Sobre las emociones rancias: Un cuento sufi

El trabajo sobre las emociones rancias es indispensable para toda persona que busque el conocimiento. Cada Tradición de Sabiduría lo ha expresado a su manera, y muchas de ellas lo tienen como paso indispensable antes de acceder a cualquier otro tipo de práctica. ¿De qué vale conocer de memoria distintos mantras, asanas del Yoga o sutras y koans, si uno no mira de frente su propia miseria, sus aspectos internos menos trabajados? Querer eludirlos es mentirse. Como dijo alguna vez Ken Wilber, es pretender hacer un “by pass espiritual”. Una de los trabajos de Hércules fue el de limpiar unas porquerizas. En nuestro caso, la tarea no es diferente!

Desde la neurobiología hoy se sabe que las emociones rancias, cuando se dan como un estado recurrente, generan un fenómeno curioso: LA ADICCIÓN A SÍ MISMO. Así es: no se trata de una adicción a consumir distintas sustancias, sino un tipo de adicción mucho menos evidente, socialmente desapercibida: A AUTO-GENERAR ESTADOS EMOCIONALES RANCIOS. ¿Cómo es esto? Sí: las emociones ingratas (la disconformidad crónica, el resentimiento, el estado de ofensa permanente, la lástima de sí, la melancolía...) implican la presencia en sangre de determinadas sustancias bien específicas. Para quien tiene este tipo de auto-adicción, los estados de bienestar pueden generarle algo así como un síndrome de abstinencia. En ese momento del “estar bien”, ponerse mal con cualquier justificativo puede equivaler a darse una inyección de una droga, o aspirar cocaína. Y, si la persona no se da cuenta, se repite, y se repite, autogenerando una y otra vez el mismo estado emocional, con distintos contenidos aparentes. Es más: puede ser que inclusive BUSQUE CIRCUNSTANCIAS Y VÍNCULOS TÓXICOS que le garanticen LA PROVISIÓN DE SU DROGA ENDÓGENA. Como en muchos países se dice, “hacerse mala sangre”...

Una pregunta inteligente, entonces, es, autorrefiriendo esta información:¿A qué emociones rancias soy auto-dependiente?. El trabajo posterior NO consistirá en anularlas, decidiendo desde el voluntarismo “no sentirlas más”. Ésa es una pretensión imposible! La tarea será INVESTIGARLA, estudiar su comportamiento mediante la autoobservación, tal como estudiaríamos a una especie animal para comprender sus costumbres. Y, dado que la observación modifica a lo observado (como lo expresa la Física Cuántica), esa tarea implicará un PROCESO de transformación personal, poco a poco, paso a paso...

Aquí va un cuento sufi, relatado por Al Ghazali en el siglo XI, que nos habla sobre este fenómeno psicológico. (La adaptación del cuento es nuestra):

En cierta ciudad de Oriente las tiendas estaban organizadas por calles: la de los vendedores de telas, la de los que comerciaban todo tipo de lámparas y aceites, la calle de quienes vendían pájaros en distintas clases de jaulas... Una de esas calles era la de los vendedores de perfumes, en la cual, tienda tras tienda, podían obtenerse las más exóticas y exquisitas fragancias.
Un basurero, que trabajaba a diario recogiendo desperdicios en un poblado vecino, estaba por primera vez de visita en esta ciudad. (De hecho, también era la primera vez que salía de su propio poblado, tan poco era lo que había podido viajar...).

Recorriendo, asombrado, las distintas tiendas especializadas, cuando comenzó a caminar por la calle de los vendedores de perfumes, de pronto cayó al suelo, como muerto. La gente trató de revivirlo con fragantes aromas, colocándolo bajo sus narices para hacerle volver en sí; mas sólo lograban con ello empeorar su estado, produciéndole convulsiones y patéticos estertores.

Finalmente apareció un ex basurero, quien conocía al desdichado por haber trabajado en su poblado, hacía mucho tiempo atrás. Con sólo dar un vistazo a la escena, inmediatamente comprendió la situación. Manoteando rápidamente una bolsa de residuos que estaba junto a la puerta de una tienda, tomó ago inmundo y, agachándose frente al basurero, apartó a todos los que trataban de socorrerlo. Entonces sostuvo esa inmundicia frente a la nariz del hombre, gritándole: “Huele! Huele!”. Así fue que, para sorpresa de todos, el desmayado revivió inmediatamente: abrió sus ojos, como fascinado, dibujándosele en el rostro una amplia sonrisa. Y, con el estupor de los presentes, gritó a viva voz: “¡Esto sí que es perfume!”.

Imagen: Antiguo grabado sufi.

Te invitamos a participar de los Foros grupales. Los encontrarás clickeando aquí . Son imperdibles!

jueves, 22 de febrero de 2007

Sobre la Belleza de cierta lágrima...

En la Psicología del Budismo, existe un ejercicio meditativo para los practicantes avanzados que se llama "Tonglen". Para describirlo de algún modo, digamos que consiste en inhalar el dolor de todo lo sintiente, permitiéndose ser atravesado por ese dolor, transformarlo dejándonos que nos transforme, y luego exhalarlo.

Más allá de esta profunda práctica, es natural que cualquier persona que camina hacia la lucidez, al menos por momentos se sienta partícipe de ese dolor que no es exactamente propio, sino que es no-personal, o hasta trans-personal. Ese dolor expande nuestra conciencia, nos saca del yocito mezquino y pequeño, rumiante y susceptible... Es un dolor que dignifica. El equilibrio estará en cumplir con la propia vida, gestando la alegría posible, y dejar espacio para ese dolor no-personal, convirtiéndolo, en lo posible, en acciones solidarias.

Miren qué bello modo de decirlo que tuvo el poeta español León Felipe:

NO HE VENIDO A CANTAR
No he venido a cantar, podéis llevaros la guitarra.
No he venido tampoco, ni estoy aquí arreglando mi expediente
para que me canonicen cuando muera.
He venido a mirarme la cara
en las lágrimas que caminan hacia el mar,
por el río y por la nube...
y en las lágrimas que se esconden en el pozo,
en la noche y en la sangre...
He venido a mirarme la cara en todas las lágrimas del mundo.
Y también a poner una gota de azogue, de llanto,
una gota siquiera de mi llanto
en la gran luna de este espejo sin límites,
donde me miren y se reconozcan los que vengan.
He venido a escuchar otra vez
esta vieja sentencia en las tinieblas:
Ganarás el pan con el sudor de tu frente
y la luz con el dolor de tus ojos.
Tus ojos son las fuentes del llanto y de la luz.

LEON FELIPE (Poeta español, 1884-1968)


Algo más: al clickear aquí encontrarán los comentarios que, sobre este tema, han ido subiendo distintas personas que reciben estos mails. Deberán seleccionar la opción "Del otro lado del dolor". Son imperdibles! Y está aún abierto para recibir más comentarios. Gracias por convidarnos sus aprendizajes!
Imagen: Alicia La Valle, Lic. en Letras y artista plástica argentina. Coordina grupos de mujeres en base a cuentos de distintas culturas que aluden al desarrollo interior femenino. Esta obra es una ilustración para un cuento del libro “Mujeres que corren con Lobos”, de Clarissa Pinkola Estés. Su e-mail es alicialavalle@netizen.com.ar

domingo, 18 de febrero de 2007

Un relato: "¿Tiene sentido?"


Para la persona lúcida y sensible, que no quiere permanecer ajeno al dolor del mundo, tratar de hacer algo para mitigar ese dolor ajeno (que se vuelv propio) puede resultar sumamente desalentador. A veces ayudar nos enfrenta con la impiedad del sistema, con personas que ponen obstáculos a la buena obra, con la sensación de que es tan grande el problema, y tanto crece en este mundo lo que se dedica a dañar, que parece no tener sentido hacer nada de nada...

Sin embargo, así como la sumatoria de insconsciencias genera contaminación, muerte, horfandad, corrupción... la sumatoria de actitudes conscientes es quizás el único recurso con que la Humanidad cuenta para sortear este tiempo tan difícil. En esa tarea, es muy importante no perder de vista que cada pequeño gesto no sólo tiene sentido, sino que es necesario. Quién lo hará, sino uno mismo? Les compartimos un relato para que les acompañe en ese empeño cotidiano. La esencia de esta historia nos llegó sin autor. Y nos gustó tanto que aunque hace algunos años la hemos compartido, aquí va nuevamente. Haremos nuestra propia adaptación, mas si alguien conoce la fuente original, agradeceremos nos lo avise.


La imagen es la de un crepúsculo en la playa. Él, un muchacho joven, de dieciséis, o tal vez de menos, caminando hacia el oeste. Las olas golpeteaban la orilla desde lejos, con la marea baja, como si expresaran el ritmo de la respiración del mar.
De pronto, él vio a lo lejos una extraña silueta humana en arduo movimiento. Apuró el paso, imprimiendo su huella en la arena. A medida que se acercaba, vio que la silueta era femenina. Y desde más cerca aún, advirtió que la mujer era madura: tal vez ya sabría todo lo que a él tanto le asustaba aprender. Sin embargo, esa misma inseguridad solía volverlo algo arrogante, como impostando la falsa condición de “estar de vuelta”, de saberlo todo...
A medida que avanzaba distinguió que los frenéticos movimientos de la mujer consistían en arrojar estrellas de mar de regreso a las aguas: la marea baja había dejado un sinnúmero de ellas varadas en la arena, imponiéndoles el fatal destino de morir fuera de su elemento vital. Ella las recogía una por una y, como con urgencia, iba devolviéndolas al mar.
Él sintió como un sabor extraño dentro de sí, entre el sarcasmo y el desconcierto. Se paró a pocos metros de ella, y, sin saludarla siquiera, le inquirió:
- ¿Qué es lo que hace?
Ella, sin detenerse ni un instante, le respondió lo obvio:
- Las devuelvo al mar para que vivan.
Entonces él dejó salir en el tono de su voz ese sarcasmo inmaduro, paralelo a su desconcierto:
- Pero... son cientos... miles...!! Lo que usted hace no tiene sentido!
La mujer apenas lo miró de soslayo, sin perder ni un segundo. Tomó una estrella de mar y se la mostró, con su palma abierta, diciéndole:
- Para ésta... para ésta SÍ tiene sentido.
Y, prosiguiendo su solitaria tarea, la arrojó con premura al mar.

Todos dejamos una huella al pasar por este mundo. Y esa huella puede ser parte de las que mancillan esta Tierra, o bien una huella que ha buscado ser para el bien común, en cualquier orden que sea. Queremos invitar a que quienes están realizando algún tipo de acción personal o colectiva para mejorar en algo (poco o mucho) el entorno (su barrio, su ciudad, el mundo...), comparta aquí en qué iniciativa está participando (ya sea haciendo un click por internet en cualquier campaña ecologista, o bien por los derechos humanos, los animales, los niños, las cárceles ilegales, la tala indiscriminada, la violencia de género, el hambre, la educación, el arte...). Nos hará bien saber que existen! Para participar hacer click aquí. Y no dejen de leer lo que sigue:

Ilustración:Sembrador”, de Pilar Benítez Veloso; argentina, nacida en 1957, es parte de los artistas que exponen a través de la Fundación Artistas Discapacitados. A pesar de haber nacido sin ambos brazos por malformación congénita, a partir de los 5 años aprendió a coser, bordar, tejer y pintar con los pies, así como a hacer telar, macramé, grabado, litografía y diseño gráfico. Fue becada por la Asociación Mundial de Pintores que Pintan con la Boca o el Pié, con sede central en el Principado de Liechtenstein, a través de la cual sus obras son editadas en tarjetas y calendarios artísticos en muchos países del mundo. Ha viajado a distintos países no sólo a estudiar o exponer, sino también a dar conferencias y seminarios (España, México, USA...). Estando actualmente radicada en Córdoba, Argentina, y en su deseo de concientizar al ser humano a valorar y desarrollar todo su potencial, visita escuelas dialogando con alumnos y docentes, pintando y bordando ante ellos. También lo hace en parques y paseos públicos, conversando con la gente. Gracias, Pilar, por sembrar Belleza! (Para ver algo más de su obra y de su vida, o contactarse con ella clickear aquí.)

sábado, 10 de febrero de 2007

Del otro lado del dolor

Transitar un duelo es difícil. Y la vida nos propone duelos por demás: una pareja que termina, los hijos que se van, el cuerpo que pierde habilidades, lugares que ya no volveremos a ver, animales queridos, tantas, tantas cosas... Además hay duelos por asuntos invisibles: resignar no sólo lo que ya fue, sino lo que nunca ha sido: anhelos incumplidos, proyectos que no llegaron a realizarse, amores truncos aún antes de empezar...

Es parte vital de la tarea humana atravesar esos dolores, más grandes o más pequeños. Como aquellos que caminan sobre brasas, estamos llamados a cruzar este dolor, aunque queme, para pasar al otro lado. ¿Y qué hay del otro lado? Difícil es concebirlo mientras estamos aún en carne viva. Pero si nos animamos a seguir caminando, del otro lado nos pueden esperar distintas preciosuras: templanza, integridad, comprensión, madurez, apertura, claridad, y... )quién sabe!(, a veces Alegría. Una alegría que no es ortopédica, no es postiza, pues nada externo la provoca. Es legítimamente interna: una rara inflorescencia que se abre paso entre las viejas espinas.


Si lo has vivido alguna vez, bien lo sabrás (con sólo rememorar, seguramente hallarás en tu haber esta experiencia... Y hasta es posible que sientas compasión y cariño por ese doliente que has sido...). O bien, si lo que estás viviendo es el dolor, al menos tal vez puedas darle la oportunidad a que algo Nuevo germine del ese amargo terreno. Ojalá que así sea, para cada uno de nosotros.

Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
un misterioso sol amanecía.

Era alegría la mañana fría
y el viento loco y cálido que embiste.
(Alma que verdes primaveras viste
maravillosamente se rompía.)

Así la siento más. Al cielo apunto
y me responde cuando le pregunto
con dolor tras dolor para mi herida.

Y mientras se ilumina mi cabeza
ruego por el que he sido en la tristeza
a las divinidades de la vida.

JOSÉ HIERRO *

Algo más: Si en tu experiencia personal te has visto en la situación de "atravesar las brasas del dolor" y encontrar algo valioso "del otro lado", te invitamos a que nos convides tu aprendizaje expresándolo en el espacio que dejamos disponible en nuestro sitio web. Al clickear
aquí encontrarás distintas opciones. La que refiere a este tema se llama "Del otro lado del dolor" (pero si quisieras leer o participar en los otros Foros están abiertos también...). Tu aporte quizás pueda acompañar a quien aún está en medio de la tristeza.Así, como siempre, aprenderemos todos de todos. Gracias!

*José Hierro: Poeta español nacido en Madrid en 1922. Es considerado como uno de los grandes poetas contemporáneos de habla hispana. Su obra abarca temas sociales y de compromiso con el hombre, el paso del tiempo y el recuerdo. Durante la guerra civil se dedicó a actividades clandestinas que motivaron su encarcelamiento en 1939. Después de ser liberado en 1942, se desempeñó en diversos oficios durante varios años. Falleció en 2002.

Imagen: "Árbol despertando", de Andrea Bach, artista plástica argentina.

domingo, 4 de febrero de 2007

Comprometerse con la Vida


Bello es el título de la biografía del poeta Pablo Neruda: "Confieso que he vivido". De eso se trata: de encarnar de veras. En la tradición del Budismo, por ejemplo, se dice que nacer un humano es un privilegio, y más lo es haber nacido con la posibilidad de llegar a absorber algo de Conocimiento. Y es bello deber honrar esa oportunidad, para desarrollarse uno mismo y para dar de sí a los demás...

Quizás hayan visto ciertas estatuillas que representan al Buda, en postura de meditación, y que muchas de ellas tienen sus manos dibujando signos. Esos gestos se llaman "mudras", y cada uno tiene un significado diferente (significado que se invoca al meditar sosteniendo ese gesto). Uno de ellos implica tener la mano izquierda descansando sobre el regazo, y la derecha tocando la tierra con la yema de los dedos. Ese mudra significa comprometerse con el estar vivo en este mundo. Esto es: dar lo mejor de sí, ser el mejor humano que uno pueda, y brindarle a esta Tierra lo que uno haya traído para dar. Y hay algo curioso: sólo al hacerlo la persona encuentro cierto regocijo: un profundo contento que no tiene que ver con el éxito o con ninguna otra cosa, sino con sentir que se está participando en la tarea con la cual uno puede dejar el mundo un poquito mejor que como lo encontró. Cuando se siente ese llamado (de allí viene la palabra "vocación" = "vocare" = llamado), puede que haya hasta cierta urgencia en brindarse, en dar de sí, en tener, cada uno en su puesto, una actitud activa para ayudar a otros que tengan menos posibilidades de las que uno haya tenido.

Volvamos al querido Neruda, que, desde su apasionada urgencia esencial, nos convida estas palabras en su poema "Oda a la claridad", para que no nos quedemos pasivos, para que no perdamos el tiempo. Que es una Utopía? Lo seguirá siendo solamente si quienes pueden hacer, no hacen, si quienes quieren dejan de querer (y, por favor, no dejen de leer lo que sigue al poema...):


Yo soy,
yo soy el día,
soy
la luz.
Por eso
tengo
deberes de mañana,
trabajos de mediodía.
Debo
andar
con el viento y el agua,
abrir ventanas,
echar abajo puertas,
romper muros,
iluminar rincones.

No puedo
quedarme sentado.
Hasta luego.
Mañana nos veremos.
Hoy tengo muchas
batallas que vencer.
Hoy tengo muchas sombras
que herir y terminar.
Hoy no puedo
estar contigo, debo
cumplir mi obligación
de luz:
ir y venir por las calles,
las casas y los hombres
destruyendo
la oscuridad. Yo debo
repartirme
hasta que todo sea día,
hasta que todo sea claridad
y alegría en la tierra.

PABLO NERUDA

Entonces: Les interesen o no las Artes Plásticas, no dejen de leer lo que sigue: puede abrir una puerta de tu interioridad. Son palabras del artista que ilustra esto que hoy compartimos. Además de su talento tiene una peculiaridad: al escucharlo, uno aprende, pues su dolor ha sido su Maestro. Aprende algo que es esencial: Comprometerse con la Vida. Gracias, Gabriel!

"Mi nombre es Gabriel Laufer. Tengo 32 años, un título universitario en Diseño Gráfico y una pasión: la pntura, gracias a la cual puedo expresar emociones, sentimientos y compartir mi sentir. Tengo una enfermedad: Esclerosis Múltiple (EM) que me dificulta en muchas cosas y me ha dado la gran oportunidad de cambiar y de aprender...

Tengo un cuerpo que no responde como quisiera, pero tengo también la certeza de que no soy sólo ese cuerpo.
Y estoy aquí, aprendiendo, riendo, creando, pintando, amando, viviendo con intensidad cada instante. Porque, como todos, tengo mucho más de lo que me falta. Sólo hay que saber verlo. Es una elección consciente.

Durante mucho tiempo estuve condicionado a “estoy bien o mal” dependiendo de cuán bien o mal estuviera mi cuerpo. Hoy me despego de él. Sé y siento profundamente que soy mucho más que lo que me pasa. La enfermedad ha sido, es una gran maestra. Estoy lejos de pensar: “Uy, tengo EM, pobre de mí!” Creo que todos atravesamos por circunstancias que nos ponen a prueba en la vida. No hay pruebas más grandes o más chiquitas, no es más importante o más dramático lo que me pasa a mí que lo que le sucede a cualquier otra persona.

La pintura es algo que sentí desde siempre, pero creo que llegó cuando debía. Lo hizo en un momento en que mis manos empezaron a temblar. No podía usar un pincel, lo que no significaba que no pudiera pintar, sino que debía hacerlo con las posibilidades que tenía.

Cómo podría haber imaginado a los 21 años, cuando recibí el diagnóstico de mi enfermedad, que la vida iba a depararme tantas sorpresas? Recuerdo el momento en que me impusieron usar un bastón. Lloraba sin parar, no quería aceptarlo. De repente, entre lágrimas, me di cuenta de que gracias a ese bastón que tanto rechazaba, podía mirar el cielo. Y seguí llorando, ya no de pena, sino de agradecimiento. Porque cuando tenés dificultades de equilibrio, sólo mirás el suelo, y darme cuenta del cielo fue alucinante.

La gran mayoría de la gente cree que la vida termina en la planta baja y se priva de ver la belleza que hay más arriba. Aprendí a aceptar y a regirme por dos leyes esenciales: la ley de impermanencia y la de incertidumbre. Vivimos tratando de aferrarnos a la ilusión de lo “seguro”: una relación, un trabajo, la salud, una posición económica... Nos angustia, nos desespera la posibilidad de perder el control sin darnos cuenta de que lo único que tenemos es el presente, el aquí y el ahora, pues todo lo demás es incierto, pues todo pasa. Quién sabe qué nos depara el futuro? Quién sabe si voy a estar siempre en esta silla de ruedas? No pienso preguntárselo al médico. El tendrá su opinión “segura”.

Yo sé que la vida es mucho más grande de lo que te puedan venir a explicar. Por eso, con consciencia, elijo estar abierto al misterio y a la sorpresa de cada día. Elijo, a cada instante, elijo pintar el paraíso, entrar en él y compartirlo. "

La presente obra se titula "Atravesando". Ver otras obras de Gabriel en el sitio de la Fundación para Artistas Discapacitados:
http://www.artistas.org.ar/plasticas/gabriel_laufer.htm

jueves, 25 de enero de 2007

Sobre el volver a empezar

Más tarde o más temprano, en algún momento de la vida (y a veces en varios momentos) cada uno de nosotros está llamado a vivir un Apocalipsis propio: lo que habíamos construido se desintegra, y, con ello, la identidad de quien creíamos ser hasta entonces. Es doloroso, rudo, un hervidero de confusiones.. Sin embargo, en ese Apocalipsis está la semilla de lo Nuevo. Pero ese Génesis necesita de nuestra Intención para germinar, requiere de nuestro cultivo. Ésa es la Oportunidad que todo Apocalipsis permite. Una Oportunidad de ser más auténticos, de soltar lo que ya ha sido, de renunciar inteligentemente a lo que nos mantenía presos, y de comprometernos a hacer de nuestra vida algo digno y luminoso, para nosotros mismos y para los demás, con los demás...

En el lenguaje de los símbolos esa nueva instancia se representa de diversas maneras: es la Nueva Jerusalem, es Shamballah, es cruzar nuestro propio Mar Rojo y que los ejércitos internos que nos querían vencer queden devorados por las aguas luego de nuestro paso, es la Tierra a la que arribamos después del Diluvio...Que así sea, para cada uno de nosotros, después de cada dolor...Les compartimos hoy este poema, para que les acompañe:

Y reconstruirás Jerusalem
las veces que sea necesario
porque ése es el mandato divino.
Buscarás las manos de tus hermanos
para cumplir la tarea.

Y no levantarás más murallas a tu alrededor
pues los enemigos han sido sepultados
junto a todos los lamentos.

Y bendecirás las luces
y las sombras de cada día de tu vida.

Y no tendrás más tiempo de señalar
lo que está bien y lo que está mal,
porque estarás ocupado forjando tu hogar.

Y vendrán a él los peregrinos en busca de luz.
Aprenderás a sentir que tu hermano es parte de ti
y no un semejante.

Daniel Chirom

*Daniel Chirom nació el 13 de mayo de 1955 en Buenos Aires, Argentina. Es abogado y periodista. Publicó poemarios y textos en prosa.

[Imagen: Mirta Cidra Pizarro, artista plástica argentina. Ver http://www.absolutearts.com/portfolios/a/artecuantico/artist_statement.html ]

Amamos siempre poco


A veces la conciencia se abre, y entonces VEMOS... Y en ese ver, puede que nos demos cuenta de que no dedicamos suficiente tiempo a CONCRETAR EL AMOR. Concretar el Amor es EJERCITARLO EN LA PRÁCTICA. Y muchas veces, cuando alguien se va de nuestra vida advertimos qué pocas veces fuimos REALMENTE EXPRESIVOS de nuestro afecto, de nuestro aprecio, de nuestra valoración...Este poema es una invitación a que cada uno de nosotros lo haga HOY: un llamado telefónico, un mail, una nota, el reenvío de este mismo poema... o algo que requiere de mucho más coraje: mirar a los ojos a esa persona, y decirle: "No sabes lo importante que eres para mí", o "Realmente, cuánto te amo, y qué pocas veces te lo digo...". Te proponemos ponerlo en práctica durante esta semana Si lo aceptaras, sabrás que a través de este mail habrá otros, en todo el mundo, haciendo su propio Intento de lucidez sensible. Te acompañamos!

DÉMONOS PRISA
Démonos prisa a amar la gente se va tan pronto
sólo dejan tras ellos sus zapatos y un teléfono mudo
sólo lo futil se arrastra pesadamente
lo importante es tan veloz que sucede de repente
y luego un silencio normal y por eso insoportable
como la pureza nacida del más simple desconsuelo
cuando pensamos en alguien y nos quedamos sin él.
No estés tan seguro de tener tiempo lo seguro es inseguro
nos quita lo sensible como toda dicha
llega simultáneamente como el humor y lo solemne
como dos pasiones siempre más débiles que una
desaparecen tan pronto como calla el tordo en julio
como un sonido algo torpe o como una sorda reverencia
para ver de verdad cierran los ojos
aunque es más arriesgado nacer que morir
amamos siempre poco y demasiado tarde.
No escribas sobre esto con frecuencia
sino de una vez por todas
y serás como un delfín bondadoso y fuerte

Démonos prisa a amar la gente se va tan pronto
y los que no se van no siempre vuelven
y al hablar de amor nunca se sabe si el primero
es el último o el último el primero.

JAN TWARDOWSKI

Jian Twardowski fue un destacado poeta y sacerdote polaco. Su obra es de una intensa espiritualidad, inspiradora para las generaciones posteriores de escritores. Falleció a principios del corriente año, a los 90 de edad. (Gracias, Bárbara, por acercanos esta belleza!)

[Imagen: "El maestro", de Camilo Villanueva, artista plástico argentino, http://www.camilovillanueva.com.ar/ ]

miércoles, 24 de enero de 2007

Hermano Animal


Por favor: le invitamos que en este momento lleve su atención muy dentro de sí, para recordar a aquellos animales que pueden haber acompañado o iluminado su camino en esta vida (o que aún estén junto a Usted): aquél perro inseparable, esos pájaros sueltos por el parque indicando la primavera, aquella gata ronronera de su infancia, algún paseo a caballo, los ojos tristes del elefante en el zoo...

El hombre, por supuesto, es un animal: quizás el único que puede tener conciencia de todos los demás animales que pueblan el planeta. Y el único que puede, desde su inteligente ignorancia, ir aniquilando las especies, y producirles sufrimiento a cambio de dinero. Pero también, como hermano mayor, es el único que puede tomar acciones responsables para protegerlos y preservarlos.

Sabemos que entre quienes reciben estos Pensamientos Sensibles en todos los rincones del planeta (más de 3000 personas), están quienes toman compromisos de distinto orden hacia los animales, como esos hermanos mayores que somos los humanos: participando de campañas, abdicando de usar pieles naturales, renunciando a comerlos, repudiando su caza... o, simplemente (y no tan simplemente) amando a esos que acompañan nuestros días en la vida cotidiana. Curiosamente, el diccionario de la Real Academia Española define como "mascota" a "aquél animal u objeto que se supone trae buena suerte". En verdad, si entendemos que la "buena suerte" que nos traen es ese soplo de vida, de inocencia, de desinteresada afectuosidad... y, sí: es una suerte que nos acompañen en nuestra ruta! El sábado 9 de diciembre es el Día Internacional por el Derecho de los Animales.

En todo el mundo los animales humanos lúcidos han hecho oír sus voces de distinto modo, bregando por los que tienen voz, pero no tienen palabra humana. Aquí va un modesto modo de participar de ese conjunto de voces, con dos textos y, más abajo, algunas direcciones web dignas de ser visitadas...


MIRANDO A UN ANIMAL

Animal: principiante compañero
de este viaje al que llamamos Vida...
¿Quién me mira detrás de tu mirada,
a través de esos ojos sin malicia
que avergüenzan a mi mirada humana?
¿Quién te mueve, quién te impulsa, quién te habita?
¿Quién se irá de ti cuando te mueras?
¿Llevando qué experiencias, qué misterios?
¿Para qué simple o profundo aprendizaje
gozas y sufres silenciosamente?
Tal vez sea Dios el que te necesita
para jadear, retozar y acoplarse,
jugar y desangrarse a través tuyo.

Animal, tú que observas este mundo
sin interpretaciones ni prejuicios:
¿Qué realidad es la real? ¿La que percibes
con tus sentidos limpios de opiniones,
o la que mi intelecto juzga cierta?

Tú cumples bien con tu breve destino:
ves cuando miras, cuando oyes escuchas,
estás presente con toda tu esencia.
Tú no te jactas de espiritualidades.
No pretendes ser: eres el que eres.

Apiádate, animal, de mi ignorancia:
tú que vibras a pleno y que te exaltas,
enséñame el secreto de la Vida:
a entregarme con tu misma inocencia
para que Dios me encuentre disponible.

Virginia Gawel *

(* Psicóloga, docente y escritora, co-directora del Centro Transpersonal de Buenos Aires, www.centrotranspersonal.com.ar )

Hemos abierto en nuestro sitio web un Foro para que Ud. pueda volcar sus impresiones personales sobre el tema de los Derechos de los Animales, y del vínculo que Ud. siente tener con esos hermanos menores... no tan menores. Para participar, ingrese en
www.centrotranspersonal.com.ar , seleccionando en la botonera la opción "Foros de Intercambio".
Aquí le compartimos también un texto que nos parece bello y valioso, recientemente difundido por internet, como parte de una campaña para promover la concientización respecto del derecho de los animales:

"Los animales no humanos son considerados propiedad por una humanidad que no cuestiona la esclavitud a la que los tiene sometidos, y de donde procede no solo el grueso del daño que ellos padecen, sino también un paradigma que los sojuzga como seres inferiores (especismo). Su valor es meramente el de una mercancía.
Nos oponemos a esta esclavitud que se mantiene institucionalmente y que solo declinará hasta desaparecer cuando dejemos de usarlos. Cada paso hacia esta meta es nuestra diaria tarea.
Este acto pacífico que realizamos es para reivindicar el derecho de los animales no humanos como seres sintientes a no ser matados, torturados, manipulados, explotados y asesinados.
Nuestro logo lleva un perro como símbolo de ese compañero animal imposible por su tamaño, que se apoya sobre la Tierra donde sufren y mueren billones de no humanos, oteando en el horizonte una esperanza en esa ánima, esa alma que el humano ha perdido y debe recuperar.
El nuevo paradigma es un no al uso de animales no humanos. NO son nuestra propiedad. Su vida les pertenece. Si estas ideas te empiezan a llegar, si sentís que tenés que empezar a dar tu voz por ellos, viví un día de veganismo junto a nosotros."


Ana María Aboglio-
Ánima- Ética por los Derechos Animales.

Para conocer más sobre los derechos de los animales, y participar activamente en campañas locales y por internet, le invitamos a visitar los siguientes sitios:

- Ánima: http://www.anima.org.ar/liberacion/enfoques/index.html
- Ánima Naturalis: http://www.animanaturalis.org/index.php
- Ecosofía: http://ecosofia.org/2006/04/derechos_animales
[Imagen: Marianne Caroselli]

Estar alertas a lo que la Vida trae

Las antiguas Tradiciones de Sabiduría nos dicen que el ser humano vive como si estuviera dormido: hipnotizado por sus condicionamientos, reacciona desde lo que la vida marcó en él., en vez de existir desde su verdadera identidad esencial. Su tarea vital consiste en despertar (concepto fundamental en la Psicología Transpersonal, dado que su eje es potenciar en el individuo su posibilidad de vivir desde su Ser, y no desde lo condicionado).

Para ir generando ese despertar, es necesario entrenarse en el estar alerta ante la vida y ante su propia interioridad. Mientras no lo estamos, la vida trae oportunidades y, por no vivir en contacto con nosotros mismos, las dejamos pasar. Mirar cómo en nuestra historia esto se ha repetido es una invitación a estar atentos para no perder la posibilidad de estar realmente vivos, tomando aquello que nuestra verdadera esencia requiere.

Como seres humanos, nuestro único capital es el tiempo. De nosotros depende cómo invirtamos ese recurso no-renovable.

Aquí les compartimos un poema de Naomi Shihab Nye, escritora árabe-estadounidense contemporánea. Ella misma también nos dice: "Anda por ahí sintiéndote como la hoja de un árbol: consciente de que puedes caer en cualquier momento. Entonces decide qué hacer con tu tiempo."


EL VIAJE

No se trata realmente de que el barco
pasó sin que te dieras cuenta.
Más bien podríamos decir que el barco
paró directamente delante de la ventana de tu cuarto.
El capitán hizo sonar la sirena
y la banda comenzó a tocar una marcha triunfal.
El barco te llamó con un grito,
agitando sus banderas de colores brillantes,
su casco de plata brillando
a la luz del sol.

Pero tú tenías la idea de que irías por tren.
Así que seguiste mirando el horario de trenes.

El barco se cansó de esperarte,
levantó la rampa y
recogió el ancla.
El barco empezó a alejarse,
achicándose como un juguete...

Y en ese momento,
en ese preciso momento,
te dista cuenta de que tu verdadero amor
es el mar.

NAOMI SHIHAB NYE
[Imagen: A. Pellaniz]

Un cuento sobre el "qué dirán"


Cuando en las Tradiciones de Sabiduría se habla de que el ser humano necesita trabajar sobre sí mismo para lograr "libertad interior", esa expresión, -que puede parecer abstracta-, es bien concreta: cada uno de nosotros tiene como tarea liberarse de las numerosas cárceles que maniatan la expresión de nuestra verdadera identidad. Una de esas cárceles es el miedo al "qué dirán": en una persona común, la mirada de los otros tiene enorme peso: ser aprobado, admitido, reconocido... Por lo tanto, invierte una enorme cuota de energía en sostener una determinarda imagen para no ser rechazado, excluido, criticado... Sin embargo, el sostenimiento de esa imagen nos roba la posibilidad de elegir con libertad, decidir sin condicionamientos externos, ser espontáneos sin temer el ridículo.

La persona que aspira a esa libertad interna debe prepararse a que, en alguna medida, sea criticada por sus decisiones: siempre habrá alguien que condene o repruebe lo que hacemos en esta vida. ¿Estamos dispuestos a no desviar nuestro rumbo por ello? Maslow (uno de los pioneros de la Psicología Transpersonal) decía que un terapeuta debe preparar a su paciente para ser en alguna medida "impopular" (esto es, a tomar el riesgo de que, si se atreve a ser quien realmente es, eso no le guste a muchos otros). Sólo así podemos cumplir con nuestro real destino esencial, en lugar de actuar teniendo como principal parámetro las expectativas de los demás...

Según los sufis, hay tres rangos para observarse a sí mismo: lo que uno ES, lo que uno CREE QUE ES, y lo que UNO CREE QUE LOS DEMÁS CREEN QUE UNO ES. Complejo, ¿verdad? En el trabajo sobre sí se van atravesando estas tres capas internas. La mayoría de las personas, en cambio, vive de acuerdo a la segunda y la tercera variable.

Tan antiguo y universal es este tema que el cuento que hoy les compartimos hace siglos que da la vuelta al mundo, con distintas versiones. Que les acompañe!

EL ANCIANO, EL NIÑO Y EL BURRO (Cuento anónimo de la India)

Eran un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo. Puesto que el asno estaba viejo, llegaron a una aldea caminando junto al animal, en vez de montarse en él. Al pasar por la calle principal, un grupo de mozalbetes se rió de ellos, gritando:

-¡Mirad qué par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro.

Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y, al transitar entre las casas, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Entonces dijeron a viva voz:

-¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y el pobre niño caminando.

Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos. Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando las gentes los vieron, exclamaron escandalizados:

-¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Han visto algo semejante? El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado.

-¡Qué vergüenza!

Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel jumento llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre su lomo. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:

-¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tienen corazón? ¡Van a reventar al pobre animal!

Estando ya el burro exhausto, y siendo que aún faltaba mucho para llegar a destino, el anciano y el niño optaron entonces por cargar al flcao burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando:

-Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas. ¡Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos!

Nota: Queremos ofrecer en nuestro sitio web un espacio para, una vez más, APRENDER TODOS DE TODOS. Y la propuesta apunta, esta vez, a que quienes lo deseen conviden desde su propia experiencia cómo van venciendo este temor al “qué dirán”, al ridículo, a MOSTRARSE TAL CUAL SE ES. ¿Qué estrategias les han permitido ir liberándose de ello? ¿Qué obstáculo aún se presenta en la vida de cada uno respecto de esa libertad? ¿Qué circunstancias personales les dejaron la enseñanza de ser más auténticos en este sentido? Quienes quieran subir su comentario (lo cual es SUMAMENTE SIMPLE DE HACER) pueden clickear sobre el siguiente link:
http://www.centrotranspersonal.com.ar/index2.php?ir=foros/indexforo.php
Hallarán allí varios Foros, y pueden participar de todos ellos, pero el último (al pie de la lista) es el que corresponde a este tema. Gracias por dar de sí!
[Imagen: Antiguo grabado sufi]

Viviendo Vivos


Para la persona sensible, vivir en este mundo convulsionado puede ser peculiarmente doloroso, y no es extraño que produzca a veces deseos de irse de aquí (como hasta algunos santos lo han expresado: Santa Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz...). Sin embargo, este mundo necesita de personas lúcidas y sensibles. Y necesita que VIVAN VIVAS, pues su esplendor es también una invitación para que otras se comprometan a hacer de sus días algo que valga la pena (para sí mismos y para los demás). Esto implica estar atentos a no dejarse comer por dos grandes monstruos: la amargura y el miedo a Ser.

Richard Bach, el autor de "Juan Salvador Gaviota", dijo: "Existe una prueba irrefutable para saber si tu misión en este mundo ha terminado: si estás vivo, no ha terminado". ,

Hoy queremos compartirles un poema de la Dra. Dawna Markova, una autora estadounidense, PhD. en Psicología y Educación. Ha escrito siete libros traducidos a distintos idiomas, apuntando a realzar el Sentido de la vida, especialmente para padres e hijos. Ha organizado grupos de trabajo de este tipo aún en países con economías de extrema pobreza. Pero quizás lo más importante de su currículum es que sea sobreviviente de un cáncer por el cual le pronosticaron sólo 6 meses de vida... hace 30 años. Conferencista, coordinadora de grupos, su trabajo es inspirador, siendo testimoniado por su propio modo de ser...

Yo no moriré sin haber vivido mi vida.
No viviré con el temorde caerme o de prenderme en fuego.
Prefiero vivir mis días,
dejar que mi vida expanda mi espíritu
y que me haga menos temeroso,
más accesible.
Prefiero abrir mi corazón
hasta que se transforme en un par de alas,
en una antorcha,
en una promesa.
Prefiero arriesgar mi importancia,
prefiero vivir de tal forma
que lo que me encuentre como una semilla
me deje como un capullo.
Y lo que me encuentre como un capullo
me deje como una fruta.

DAWNA MARKOVA
[Imagen: Swiata Sufich]

Pablo Neruda: Quedarnos quietos


[Texto compartido en el Año Nuevo del 2006]


El lúcido poeta Henry D. Thoreau dijo: "Todo el mal del hombre deviene de que no sea capaz de quedarse quieto, a solas, en su habitación". Si paráramos la hiperactividad a la cual el Sistema nos incita... ¿qué pasaría? "Parar el mundo", como dijera Castaneda, para des-hipnotizar nuestra mente y nuestras emociones condicionadas...

La Voz interna de nuestra hondura tiene una condición sutil, de modo que para ser escuchada requiere un tipo especial de Silencio, de Quietud. Seguramente esto ya lo sabes, y por eso te duele el ruido del mundo, en el cual casi nadie puede escuchar a otro, y ni siquiera escucharse a sí mismo...

Y... ¿qué pasaría si muchos, pero muchos de los que poblamos este querible Planeta buscáramos hacer en nuestras vidas un espacio de silencio, un espacio en el que nos corramos de la mecanicidad, del consumo, de la compulsión, de los saludos mecánicos?... ¿Qué pasaría si, cuando den las doce, nos quedáramos al menos internamente quietos, expandiendo nuestra Conciencia hasta abarcar a todos los seres sintientes? Si decidieras hacerlo, es importante que sepas que estarás acompañado de muchos otros a los que quizás jamás llegues a conocer, pero que están ligados a tu Intento, por el sólo hecho de también estar Intentándolo...

Te invitamos, entonces, a que juntos nos sumemos a lo que alguna vez propuso el querido Pablo Neruda:

A CALLARSE

Ahora contaremos doce
y nos quedamos todos quietos.

Por una vez sobre la tierra
no hablemos en ningún idioma,
por un segundo detengámonos,
no movamos tanto los brazos.

Sería un minuto fragante,
sin prisa, sin locomotoras,
todos estaríamos juntos
en una quietud instantánea.

Los pescadores del mar frío
no harían daño a las ballenas
y el trabajador de la sal
miraría sus manos rotas.

Los que preparan guerras verdes,
guerras de gas, guerras de fuego,
victorias sin sobrevivientes,
se pondrían un traje puro
y andarían con sus hermanos
por la sombra, sin hacer nada.

No se confunda lo que quiero
con la inacción definitiva:
la vida es sólo lo que se hace,
no quiero nada con la muerte.

Si no pudimos ser unánimes
moviendo tanto nuestras vidas,
tal vez no hacer nada una vez,
tal vez un gran silencio pueda
interrumpir esta tristeza,
este no entendernos jamás
y amenazarnos con la muerte,
tal vez la tierra nos enseñe
cuando todo parece muerto
y luego todo estaba vivo.

Ahora contaré hasta doce
y tú te callas y yo me voy.

PABLO NERUDA
[Imagen: Nicholas Roerich]

Brindemos por los locos...


[Texto compartido en Navidad de 2006]

No importa tu religión, ni tan siquiera si no te consideraras ligado a ninguna de ellas: el Nacimiento es un símbolo en sí mismo, de modo que, si estás comprometido con el dar a luz lo más genuino de tu identidad, estás trabajando para gestar tu propia Navidad interna, cuando sea que acontezca. El Nacimiento Interno es algo para lo cual han pujado hombres y mujeres de todas las épocas. Y uno se pare a sí mismo en condiciones precarias (así como Jesús nace en la pobreza de un pesebre, Zeus es dado a luz en una cueva...). Ahora, hay algo bien cierto: internamente nadie nace por cesárea. Podrán ayudarnos afectuosos parteros (amigos, familiares, terapeutas...), pero sólo si uno mismo se puja a sí mismo el niño de nuestra Esencia puede expresar su portentosa voz. Y parirse duele... claro que sí! Sin embargo, no hay mayor regocijo que ir viendo coronar al Niño de nuestro Ser, poco a poco, expresándose en cada acto: nuestro propio Alumbramiento.

Quizás algunos te digan que estás loco cuando hablas de estas cosas, y mucho más cuando te entregas a vivir desde ese Intento de autenticidad, de ser coherente con Valores, de bregar para dejar el mundo un poco mejor que como lo encontraste. Felicidades! No eres el único. En este mismo instante hay miles, millones, embarcados en el mismo Intento (sean comprendidos por los demás o no). Démonos a luz a nosotros mismos, y, si podemos, un poquito de luz a la oscuridad del mundo y a quienes estén más tristes hoy, sin hallar brillo en su propia penumbra.

Dijo Carl Jung: "El único propósito de la vida humana es encender una luz en las tinieblas del mero existir". Brindemos por los "locos", los diferentes, los que "no encajan en el mundo", quizás por ser piezas de un Juego luminoso al que anhelarían invitar a todos.


Entonces sí, Feliz Navidad, en todos los sentidos, y para todos... Brindemos por los "locos" y seamos parte de ellos...

Brindemos por los locos, por los inadaptados,
por los rebeldes, por los alborotadores,
por los que no encajen,
por los que ven las ocas de una manera diferente.
No les gustan las reglas y no respetan el status-quo.
Los puedes citar, no estar de acuerdo con ellos,
glorificarlos o vilipendiarlos.
Pero lo que no puedes hacer es ignorarlos.
Porque cambian las cosas.
Empujan adelante la raza humana.
Mientras algunos los vean como locos,
nosotros vemos el genio.
Porque las personas que se creen tan locas
como para pensar que puedan cambiar el mundo,
son las que lo hacen.

Jack Kerouac
[Imagen: Magda Francot]

Sobre el volver a empezar


Más tarde o más temprano, en algún momento de la vida (y a veces en varios momentos) cada uno de nosotros está llamado a vivir un Apocalipsis propio: lo que habíamos construido se desintegra, y, con ello, la identidad de quien creíamos ser hasta entonces. Es doloroso, rudo, un hervidero de confusiones...

Sin embargo, en ese Apocalipsis está la semilla de lo Nuevo. Pero ese Génesis necesita de nuestra Intención para germinar, requiere de nuestro cultivo. Ésa es la Oportunidad que todo Apocalipsis permite. Una Oportunidad de ser más auténticos, de soltar lo que ya ha sido, de renunciar alegremente a lo que nos mantenía presos, y de comprometernos a hacer de nuestra vida algo digno y luminoso, para nosotros mismos y para los demás, con los demás...

En el lenguaje de los símbolos esa nueva instancia se representa de diversas maneras: es la Nueva Jerusalem, es Shamballah, es cruzar nuestro propio Mar Rojo y que los ejércitos internos que nos querían vencer queden devorados por las aguas luego de nuestro paso, es la Tierra a la que arribamos después del Diluvio...

Que así sea, para cada uno de nosotros, después de cada dolor...

Les compartimos hoy este poema, para que les acompañe:


...Y reconstruirás Jerusalem
las veces que sea necesario
porque ése es el mandato divino.
Buscarás las manos de tus hermanos
para cumplir la tarea.

Y no levantarás más murallas a tu alrededor
pues los enemigos han sido sepultados
junto a todos los lamentos.

Y bendecirás las luces
y las sombras de cada día de tu vida.

Y no tendrás más tiempo de señalar
lo que está bien y lo que está mal,
porque estarás ocupado forjando tu hogar.

Y vendrán a él los peregrinos en busca de luz.

Aprenderás a sentir que tu hermano es parte de ti
y no un semejante.

Daniel Chirom *


Daniel Chirom nació el 13 de mayo de 1955 en Buenos Aires, Argentina. Es abogado y periodista. Publicó poemarios y textos en prosa. Aquí van algunos conceptos sobre la poesía que nos parece bello también hoy compartirles. Gracias, Daniel!


"Jean Giono decía que ´la poesía es el arte de curar las heridas´. El hecho de escribir poesía, de leerla, es vital para mí. Sin ella no concibo no sólo mi vida, sino la existencia del mundo. Creo que la actitud que un poeta debe guardar es la misma que la de cualquier hombre para beber la vida: estar en estado de permanente asombro. De allí que podría decir que mi poesía se basa en experiencias personales pues todo aquello que sucede, “me sucede”. Es decir, parto de una actitud de total compromiso afectivo con el mundo y las personas que me rodean. Sólo a partir del afecto puedo interesarme en un tema y sentarme a realizar un poema. Pero a partir de la idea primigenia, trabajo y mucho, a tal punto que ninguno de mis poemas tiene menos de 60 versiones. Y ello es porque, como creyente, poseo un respeto reverencial por la palabra. Es gracias a ella que existimos, es ella quien nos otorga la vida. Porque un nuevo poema es un nuevo ser en el mundo, no un simple objeto decorativo. En este sentido soy tajante: la poesía no sirve, la poesía es. Entonces, el compromiso del vate debe ser primero y ante todo con la vida, por lo cual no puede “mentir” un poema. El oficio es para perfeccionarnos, no para crear flores artificiales pues cuando fraguamos palabras, nada es superfluo.
[Imagen: Verónica Fernandez, artista plástica argentina]

Un cuento: Amigarnos con nuestras "imperfecciones"


Con mucha frecuencia las buenas personas, -aquéllas verdaderamente valiosas-, suelen ser más duras consigo mismas que con cualquier otro: les cuesta disculparse sobre su pasado y su presente, les duelen sus propias falencias, sus "imperfecciones", y se torturan con ellas, apenándose y hasta avergonzándose de ser quienes son. Tienen un alto ideal de sí mismos y se sienten "fallados" si no lo despliegan tal cual lo imaginan. Descubrir esto es un paso esencial en el trabajo sobre sí: darse cuenta de que esos "defectos" son parte de nuestra identidad, y que necesitamos aceptarlos para que, recién entonces, puedan empezar a jugar a favor en nuestro camino cotidiano.

Aquí va un antiguo cuento que nos habla de esto...


Un aguador de la India tenía sólo dos grandes vasijas que colgaba en los extremos de un palo y que llevaba sobre los hombros. Una tenía varias grietas por las que se escapaba el agua, de modo que al final de camino sólo conservaba la mitad, mientras que la otra era perfecta y mantenía intacto su contenido. Esto sucedía diariamente. La vasija sin grietas estaba muy orgullosa de sus logros pues se sabía idónea para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido. Así que al cabo de dos años le dijo al aguador:


-Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo.


El aguador le contestó:


-Cuando regresemos a casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.


Así lo hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo de la vereda; pero siguió sintiéndose apenada porque al final sólo guardaba dentro de sí la mitad del agua del principio.


El aguador le dijo entonces:


-¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Quise sacar el lado positivo de tus grietas y sembré semillas de flores. Todos los días las has regado y durante dos años yo he podido recogerlas. Si no fueras exactamente como eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esa belleza. Todos somos vasijas agrietadas por alguna parte, pero siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.
[Imagen: "Amapolas", de Lori Valley]

Ser dueños de nuestra actitud


Así como la plenitud es la condición de sentirse pleno, la actitud es la disposición a actuar en el mundo. Nos aprestamos de determinada manera para recibir lo que nos toca vivir, y para obrar (o no obrar) en consecuencia. Cuando nada puede ser cambiado en una situación, siempre hay algo que sí puede estar en nuestras manos: nuestra actitud... Escuchemos a Charles Swindoll:


Cuanto más vivo, más me doy cuenta
de la importancia de la actitud en la vida.
La actitud para mí es
más importante que los hechos.
Más importante que el pasado,
que la educación, que el dinero,
que las circunstancias, que los fracasos,
que el éxito, que lo que piensan
o hacen los demás.
Es más importante que la apariencia,
un don o una habilidad.
Hará o destruirá una empresa, una iglesia, un hogar.
Lo más sorprendente es que cada día
podemos decidir nuestra actitud.
No podemos cambiar el pasado...
no podemos cambiar el hecho de que la gente
se comporta de un cierto modo.
No podemos cambiar lo inevitable.
Lo único que podemos hacer
es usar lo que tenemos,
y esa es nuestra actitud.
Estoy convencido de que la vida
consiste en un diez por ciento
de lo que te pasa y un noventa por ciento
como tú reaccionas hacia ella.
Y así es: somos responsables de nuestra actitud.

Charles Swindoll
[Imagen: "Imagination", de Ken Rovidas]