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lunes, 12 de septiembre de 2011

"Yo ya no soy esa persona!!!"





¿Alguna vez te sucedió que alguien te hablara como si fueras alguien que ya dejaste de ser? Luego de un tiempo de esfuerzo sostenido en trabajar internamente con tus rasgos más difíciles... Luego haberte muerto por dentro a lo que ya no te servía, y haber renacido... Luego de asumir tus miserias y ponerles dedicación para transformarlas, haciéndote cargo de ellas... Y, sin embargo, alguna persona (y quizás muy cercana!) le habla a alguien que ya no está allí, en tu interior. Y quisieras decirle, haciendo señas como para despertarle de un hechizo hipnótico: “Hey! Yo ya no soy esa persona!”. Y a veces resulta como hacerles señas a un ciego... Es doloroso, ¿verdad? Genera impotencia, y, muy frecuentemente, de poco valen tus intentos para que el otro comprenda que tu identidad ya no es esa: como dice las Tradiciones de Sabiduría, la identidad de cada ser humano está regida, como toda la realidad, por una ley de impermanencia. Todo cambia. Todo se transforma. Y en nosotros está que se transforme hacia arriba o hacia abajo, evolucionando o bien retrogradando... (Sí: nuestra evolución no depende de “lo que la vida nos haga”, sino de nuestra actitud para aprovechar todo lo que nos suceda, haciéndonos a nosotros mismos.)

La complejidad de nuestra especie provoca que nos movamos en este mundo, más que en contacto con lo que es, vinculándonos, en cambio, con imágenes que construimos sobre lo que es. Y esto puede ser tan mecánico que uno quedeimposibilitado de ver eso que verdaderamente es: le superponemos imágenes y emociones, tal como lo hace un proyector de diapositivas. Volcamos en esa persona viejas imágenes que tenemos de ella. (Ni hablar de que también proyectamos asuntos irresueltos de nuestro pasado, y además rasgos propios, de nuestra Sombra psicológica, que no asumimos como nuestros!...) Así, en lugar de relacionarnos de verdad con un otro real, terminamos estableciendo vínculos ficticios, pues... el otro está en la misma situación! Dos seres humanos intercambiando rancias imágenes, como cuando de niños hacían trueques con figuritas o estampitas... Se trata de una discapacidad vincular, tan común que, por ser una discapacidad invisible, la tomamos como “normal”, y etiquetamos vínculos muertos como “mi amigo”, “mi marido”, “mi novia”... La mayoría de la gente se queda medianamente tranquila con esto. Pero quien ha comenzado a despertar, no. Esa mediocridad vincular le quema, día a día...

Esta circunstancia, ¿tiene solución? Sí. Pero es trabajosa. ¿Querrás intentarlo? Se trata, primero, de investigar en nuestra propia interioridad qué imagen uno tiene de sí mismo. Porque el fenómeno de relacionarse con imágenes no sólo se da con los demás, sino también intrapsíquicamente. Es un logro fundamental en el trabajo sobre sí llegar a contactar con algo interno que no es impermanente: algo mucho más hondo que las diversas autoimágenes con que nos referimos a nosotros mismos. Esta constatación interna de que no soy esas imágenes que he creído como “yo”, disuelve las fantasmagorías que hemos fabricado sobre nuestra identidad. La guía esencial es una pregunta: “¿Quién soy realmente?” Si parto de la base de que no soy como, desde mis condicionamientos, imagino ser, ni soy las imágenes que otros proyectaron sobre mí, y que una y otra vez he asumido como propias, esa pregunta va teniendo respuestas. Respuestas no-intelectuales, sino de una calidad vivencial inequívoca. La autoobservación, la Conciencia-Testigo de la que hablan las Tradiciones de Sabiduría, es la herramienta clave.

Y sólo si puedo hacer contacto, poco a poco, con quien realmente soy, lograré entonces hacer contacto con quien el otro realmente es. Podré ver qué imágenes proyecto en él. Podré disuadir en el otro, quizás, las imágenes que tenga de mí. Si ese maravilloso fenómeno vincular no se produce, los seres humanos experimentamos algo nítidamente doloroso: hambre de intimidad. Y procuramos saciar ese hambre de múltiples formas erróneas. Millones de personas nacen, viven y mueren sin haber experimentado esa intimidad que, desde nuestra esencia,todos anhelamos. Como ves, el primer paso para acceder a ese tipo de contacto vincular, es comenzar a relacionarnos desnudamente con nosotros mismos. Puede ser doloroso. Puede ser intrincadamente trabajoso. Pero quizás sea una de las cosas más bellas que una persona pueda hacer en este mundo: estar en comunión consigo mismo, y, desde allí, quizás vivenciar la comunión con otro, más allá de las viejas imágenes. Te deseo que puedas. Pero, sobre todo, te deseo que quieras!

Autora: Virginia Gawel (Psicóloga, Directora del Centro Transpersonal de Buenos Aires)
Permitida su reproducción citando esta fuente y el sitio web www.centrotranspersonal.com.ar

Publicado por la revista "Uno Mismo" (Argentina/Chile)
Imagen: Nicholas Roerich
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4 comentarios:

aida mirta albisetti dijo...

EL INTERJUEGO COMUNICATIVO ES SIEMPRE UN DESAFÍO Y EL ENTRAR EN COMUNIÓN PARTE DE UN ANÁLISIS TAN SIMPLE COMO DESCIFRAR DE QUÉ SE TRATA ESTA COMÚN UNIÓN CON NOSOTROS MISMOS Y CON LOS OTROS , MÁS CERCANOS O MÁS LEJANOS , PARTIENDO DESDE EL DESCUBRIR QUIÉN,QUÉ,SOMOS? una tarea que siempre estamos a tiempo para comenzarla . YA !!!!

Oscar (España) dijo...

Excelente artículo. Esta experiencia de comprobar como la gente, casi literalmente, "no te deja cambiar", por decirlo de algún modo, me ha sucedido a mi. Es sutil, casi imperceptible, pero ahí está. Cuando te dicen "¿qué te pasa hoy?", porque has hecho un comentario auténtico sobre algo, porque te ven triste o serio, cuando están habituados a verte siempre sonriendo, es un modo de mantenerte, de manera incosnciente, en la persona que ellos han asumido que eres tú (o que tú mismo has mantenido durante años). Genial, repito, el artículo, y desde luego un tema que merece atención.

Anónimo dijo...

MI madrina compartió este texto conmigo. Y le contesté esto
"Madrina, de TODO lo que alguna vez leí, este es un texto que pone en palabras mucha de las cosas que siento. Menos mal que hace aproximadamente 10 años, me di cuenta de lo real que estas palabras son. Y del proceso que uno debe hacer con uno. Como duele la puta madre.. pero hoy Yo se quien soy, y determinar que ese ser no es de valor ni de aprecio para otros que siguen haciendo el velatorio de quien fui... fue un proceso MUY jodido. Pero pasa. GRACIAS POR COMPARTIR ESTE TEXTO!"

Hago extensivo ( perdon por los exabruptos pero era un texto a mi madrina...) las gracias a vos por escribir algo tan claro y obvio para mi y a veces tan dificil de explicar.

Virginia Gawel & Eduardo Sosa dijo...

Hermoso escuchar la intensidad de vuestras palabras. Gracias por expresarlas con tanta veracidad! Un cálido saludo para cada un@, que les acompañe!